Más de 210 descuentos con la Vienna Card por solo €19,90.
Leopold Mozart demuestra ser un manager de sus hijos de mucho éxito: durante su viaje a Viena de varios meses en 1762 los niños Mozart tocan en la sala de los espejos del palacio de Schönbrunn ante la emperatriz María Teresa. Después del concierto se sube Wolferl sin timidez al regazo de la monarca, la abraza y besa. El niño prodigio, un hombrecito con peluca empolvada y una espada en miniatura, es la comidilla.
En 1768, durante la segunda visita de la familia Mozart a la ciudad imperial, concede María Teresa al niño de doce años una audiencia de dos horas en el Palacio Imperial, la residencia de los Habsburgo durante más de 600 años. Entretanto Wolfgang ha viajado mucho: conoce Londres, París, Bruselas y muchas ciudades alemanas y ha tocado en salones principescos y (cuando los fondos del viaje estaban casi agotados) en salas de baile burguesas.
En otoño de 1781 da Mozart un concierto en el Palacio Imperial en honor del duque de Württemberg. La Nochebuena del mismo año la pasa en compañía del emperador José II, el hijo de María Teresa, en los aposentos imperiales.